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martes, 20 de noviembre de 2007

El deporte: Una lucha perdida

Hará un par de años empecé a sufrir el síndrome "mecae" (me cae la barriga por encima del cinturón) vease el padre de la criatura, así que decidí hacer algo de deporte. Al siguiente Domingo me fui a correr, de resaca y con un chándal que usaba para dormir, cuando estaba a 300 Metros de mi casa divisé de lejos a un señor que iba con su perro, un Pastor Alemán con pinta de pocos amigos, por lo que reduje la velocidad de mis piernas, que tampoco era mucha, y pasé junto al perro caminando, pero no podía dejar de mirarme, su dueño estaba hablando por teléfono y no vio las intenciones de su mejor amigo, el cual se abalanzó sobre mi llevándose un trocito de mi chándal/pijama, justo en la zona del culo, volví a casa que parecía haber salido de una viñeta de Mortadelo y Filemón. Correr lo dejé para cuando andará con prisas.

Una semana después seguí mi lucha con el deporte y fui a apuntarme a un gimnasio con mis buenos amigos Álvaro, Antonio y Javi. Quedamos en la misma puerta del gimnasio, que pillaba lejos de mi casa por lo que me fui en coche y con un chándal nuevo para la ocasión. Mientras iba conduciendo se me metió en la nariz un olor a mierda increíble, abrí las ventanas, puse el aire, y nada... cuando me reuní con mis amigos enseguida notaron el olor, efectivamente, había pisado una mierda de perro, y bien fresca que estaba... así que tuvimos que anularlo, no entramos ni a apuntarnos, imaginate corriendo en la cinta con una mierda en la zapatilla... nos fuimos a tomarnos unas cervecillas, por supuesto a una terraza al aire libre.
Al día siguiente fuimos de nuevo, ya sin mierda y justo se acabaron las plazas el día de antes.
Otro intento frustrado de hacer deporte.

El ultimo intento por perder esas molletas que me asomaban fue arreglar mi antigua bici, la lleve a un tallercillo de mi barrio y la puse a punto, 70 Euros que me costo, casi como una bici nueva, pero tenia mucho valor sentimental, así que mereció la pena ver mi bici de siempre en perfectas condiciones.... Al día siguiente me la quitaron... me tiré unos pocos de días asomado al balcón con la esperanza de verla, pero nunca pasó, incluso lloré de rabia.

Mi lucha por hacer deporte acabó aquí, no me quedó más remedio que ponerme a dieta si quería perder el "flotador".

Ahora voy y vengo al trabajo en la bici de mi mujer, procuro ir con cuidado no me vaya a pasar nada...

4 comentarios:

miguel dijo...

Creo que una vez vi por la ribera a un perro en una bici antigua pero bien arreglaita.

Sin duda, fue el pastor alemán. Ten cuidado. Seguro que aún te sigue para cagar por donde pisas o quitarte también la bici de tu mujer o la comida de tus hijos.

lamalgama dijo...

Veo que tienes la misma habilidad que yo para alejarte del noble arte del deporte, aunque yo directamente digo que lo mío es crónico y que soy demasiado vago para moverme más de lo necesario. Algún que otro intento ha habido para evitar el progresivo ascenso de ese síndrome "mecae", pero nada macho, cualquier intento no es más que una farsa, un autoengaño personal al que me someto cada cierto tiempo para demostrarme a mí mismo que puedo conseguirlo, que puedo lograr ese físico herculiano y figura apolínea que tantos hombres deseamos, pero al final nada, usease, a los dos días ya estoy igual que siempre, tirado en el sofá o en la cama comiendo panchitos. Así no se puede.

Berlanga dijo...

A mi por no gustarme el deporte no lo veo ni en la tele, además con dos niños y el ajetreo del trabajo ya tengo deporte suficiente, de 84 Kilacos que pesaba, peso ahora 70 y no he hecho menos deporte en mi vida... el deporte esta mu bien pa los deportistas...

Por cierto Miguel, si ves al perro otra vez, dímelo, todavía lleva en la boca un trozo de mi pantalón preferido para dormir....

Musikirrín dijo...

Saco dos cosillas en conclusion de este post:

1ª- correr es de toreros y de cobardes, ya lo decia mi abuelo y como consecuencia de esto y ademas que llevo año y medio sin hacer nada debido a mi patuning, debo de decir que me uno al club de los "mecae".

2ª- el uso de la bici para ir a currar esta muy pero que muy bien.
A gente como tu, como Carlos, como Miguel y como muchos otros ciclistas cordobeses, es lo que necesita Granada: ciudad colapsada de trafico privado, donde el transporte publico es penoso y donde ademas las avenidas brillan por su ausencia y los carriles bicis ni te digo... yo aun no los he visto y si los hay estaran siendo usados como aparcamiento de coches, que manda huevos.

vivan los panchitos y los barreños de palomitas!!!